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1- La obesidad y los contaminantes químicos. | Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental (Fodesam)

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1- La obesidad y los contaminantes químicos.

 

 

Sustancias químicas como los ftalatos, el bisfenol A, el tributil estaño, el hexaclorobenceno, los PCBs, así como el DDT y otros pesticidas, entre muchas más  sustancias, podrían tener que ver , en mayor o menor medida con la epidemia de obesidad que se crece y crece en el mundo sin que nada la frene. Muchos científicos así lo creen.

Los factores de riesgo de obesidad podrían no ser solo los que convencionalmente se dicen, como la mala alimentación o el sedentarismo.

En el planeta habría hoy en torno a 1.000 millones de personas con sobrepeso y unos 300 millones con obesidad. En países como Estados Unidos más del 20% de los adultos serían obesos y el 30% tendrían sobrepeso. Las tasas son igualmente altas en otros muchos países, preocupando el incremento brutal de las tasas de obesidad infantil.

Además, los expertos alertan acerca de un dramático incremento de las tasas de obesidad a lo largo y ancho del planeta. Y, claro, de todas las enfermedades que vienen de la mano o están asociadas a la obesidad en mayor o menor medida. Todo incide en el incremento del riesgo de desarrollar enfermedades como la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares. La obesidad está vinculada en mayor o menor medida ,  al origen o empeoramiento de las más diversas dolencias o problemas ( diabetes tipo 2, hiperinsulinemia, resistencia a la insulina, enfermedades coronarias, alta presión sanguínea, gota, enfermedad hepática, asma, problemas pulmonares, enfermedad vesícula biliar, enfermedad renal, problemas reproductivos, osteoartritis, algunos cánceres,...).

Es decir, la obesidad es un problema sanitario de muy primer orden.

"General toscano" de Alessandro del Borro, siglo XVII.

 

TÓXICOS "OBESÓGENOS"

Junto a otros muchos efectos que tienen las sustancias contaminantes, está creciendo ultimamente el número de estudios científicos que ligan la obesidad a la exposición a las más diversas sustancias químicas. Según esta corriente científica , de algún  modo, los tóxicos "engordan".

En lo que vamos a ver acaso pueda haber cierta explicación al hecho del fracaso de ciertas dietas y otras cosas que suelen hacerse para intentar adelgazar.

Es probable que si realmente se quiere hacer algo para frenar el avance de la epidemia de obesidad, deban ser considerados otros factores, aparte de los más manidos de cierta clase de alimentación y falta de ejercicio.

¿Que investigaciones científicas son estas que aluden al posible papel obesógeno de los tóxicos?. En el Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental hemos hecho un repaso que ofrecemos a continuación (esperamos que el Ministerio de Sanidad tome buena nota de ello):

Una de ellas se publica en revista Environmental Health Perspectives ,115, 2007, y asocia las concentraciones urinarias de metabolitos de algunos tipos de ftalatos, un grupo de sustancias muy frecuentes en el mundo moderno (presentes desde en perfumes, a plásticos, pasando por cosméticos, champués, etc.) con la obesidad y la resistencia a la insulina que precede al desarrollo de la diabetes. Si tenemos en cuenta lo cotidiana que es la exposición a estas sustancias nos daremos cuenta de las posibles implicaciones. El resultado fué que cuatro metabolitos se asociaron con un aumento de la circunferencia de la cintura (MBzP, MEHHP, MEOHP, y MEP) y tres con la resistencia a la insulina (MBP, MBzP, y MEP). En definitiva, se hallaron correlaciones estadísticamente significativas entre las concentraciones de ftalatos con la obesidad y la resistencia a la insulina. Por tanto , concluyen los autores, los "resultados sugieren que la exposición a estos ftalatos puede contribuir a la carga poblacional de obesidad y resistencia a la insulina, y otros trastornos clínicos asociados".  (Ver en: http://www.ehponline.org/docs/2007/9882/abstract.html  y en esta misma web en: http://www.fondosaludambiental.org/?q=node/206   ). Sobre esto es interesante también leer en la misma revista científica es: Pthalates and metabolism: exposure correlates with obesity and diabetes in men (Envir. Health Perspectives 115, 2007 http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1892143/ ). Es interesante también otro estudio ( Association of urinary phthalate metabolite concentrations with body mass index and waist circumference: a cross-sectional study of NHANES data, 1999–2002  http://www.ehjournal.net/content/7/1/27 ) publicado en Environmental Health 2008, 7:27.

Environmental Healh Perspectives , número 117, 2009, contiene otro estudio que describe efectos semejantes de sustancias como el DDE y algunos PCBs. En concreto la exposión intrauterina tenía estos efectos en los niños de pocos años de edad. (Ver: http://www.ehponline.org/members/2008/0800003/0800003.html ).

En otro número de EHP un artículo se centra en los efectos de un tipo concreto de PCBs, el PCB 77 (Ver:http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2430232/ )

Otro estudio en la revista Acta Pediátrica (2008) muestra como la exposición prenatal al hexaclorobenceno , un fungicida muy usado para matar hongos de semillas y en procesos industriales, está asociado a un crecimiento del índice de masa corporal infantil. El estudio se realizó analizando el contenido de este tóxico en madres de la isla de Menorca. Tener el doble de HCB implicaba un 170% más de riesgo de sobrepeso. Los autores del estudio sugieren que evitar o reducir exposición a HCB puede prevenir el sobrepeso y la obesidad. Además la exposición prenatal a esta sustancia podría estar asociada también a alteraciones en las edades de menarquia y menopausia , el asma y la fertilidad, así como incrementar el riesgo de que los niños padezcan déficit de atención con hiperactividad.(Ver referencia en http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18665907  y en http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2599778/  )

La revista Birth Defects Research 73, 2005, habla de los efectos que puede tener la exposición durante el desarrollo a compuestos que son contaminantes estrogénicos , y muestra como la exposición de ratonas preñadas a niveles muy bajos del diestilestilbestrol (DES) , sustancia tenida como referencia de estos efectos, produce casos de obesidad grotesca cuando las crías llegan a adultas. (Ver en http://www.ourstolenfuture.org/NewScience/obesity/2005/2005-0615newboldetal.html  )

La International Journal of Andrology ,31, 2008, comenta también los efectos de los disruptores hormonales sobre la obesidad (Effects of endocrine disruptors on obesity), La publicación hace una revisión de la bibliografía científica , como la de los estudios realizados sobre el tema con el DES con ratones y como podría afectarse la diferenciación de los adipocitos y la homeostasis del peso. Indican los autores que la "prevención y evitación de la exposición a estas sustancias" podría contribuir a frenar el incremento de las tasas de  obesidad. Cita estudios que aluden a diversas sustancias que podrían estar involucradas: pesticidas, PCBs, PBBs, ftalatos, bisfenol A, metales pesados, disolventes,... Aluden a estudios con el TBT que muestran como puede afectarse el normal desarrollo y los controles homeostaticos de la adipogénesis y el balance energético (llevando a la obesidad) , o como sustancias como el bisfenol A o el nonilfenol podrían afectar a la diferenciación de los fibroblastos en adipocitos contribuyendo al sobrepeso y la obesidad, o como estudios con células pancreáticas muestran como dosis ambientales de bisfenol A pueden alterar la regulación metabólica de la glucosa y los lípidos. Y recuerdan como los disruptores hormonales afectan al equilibrio natural de los estrógenos, andrógenos, progesterona, tiroides, hipotálamo, pituitaria,... de modo que pueden causar desarreglos muy diversos. Que puede interferirse los procesos que garantizan la homeostasis (equilibrio) del peso, alterar la sensibilidad a neurotransmisores y/o alterar el sistema nervioso simpático y que por caminos como estos pueden materializarse trastornos  (Ver en: http://www3.interscience.wiley.com/cgi-bin/fulltext/119398213/PDFSTART ) 

La revista Molecular Nutrition and Food Research , 51, 2009, recogía otro artículo (titulado "Perinatal exposure to environmental estrogens and the developtment of obesity") sobre el mismo asunto. También hacía una revisiónn de la literatura científica existente sobre el tema, con conclusiones semejantes a laas anteriores (Ver en: http://www3.interscience.wiley.com/journal/114286096/abstract )

Estudio en la revista Endocrinology 147 (6) en 2006 , ligaba la presencia de compuestos organoestánnicos (del tipo del TBT , tributilestaño, tributyltin en inglés) , usadas en pinturas para barcos , para evitar la adherencia de las algas, así como en otros tipos de pinturas  y productos para la madera como antifúngicos,etc.  (Ver artículo en: http://endo.endojournals.org/cgi/content/full/147/6/s50 )

En Toxicological Letters ,  159 , 2005, el artículo "Environmental chemical tributyltin augments adipocyte differentiation" , dice que ya previamente se había visto que la intoxicación aguda con organoestánnicos inducía hiperglicemia y que estos compuestos afectaban al tejido adiposo. El artículo señalaba que pueden ser "uno de los comtaminantes ambientales que lleven a una excesiva acumulación de tejido adiposo , la cual puede resultar en obesidad" ( Ver en: http://www.sciencedirect.com/science?_ob=ArticleURL&_udi=B6TCR-4GHBPBT-1&_user=10&_rdoc=1&_fmt=&_orig=search&_sort=d&_docanchor=&view=c&_searchStrId=1111428032&_rerunOrigin=google&_acct=C000050221&_version=1&_urlVersion=0&_userid=10&md5=1f1a35ffea29c7d526f09bba6fafd51c )

La revista Molecular Endocrinology 20, 2006, alude también en un estudio ("new models of action for endocrine-rupting chemicals" a como estos contaminantes pueden estar ligados a la epidemia de obesidad. Habla de contaminantes como el TBT y de como niveles nanomolares , esto es, de milmillonésimas partes de gramo, y por tanto muy "relevantes ambientalmente" (o , lo que es lo mismo, a los que solemos vernos expuestos de contínuo, en los rangos de concentración en que estas sustancias son detectadas en los cuerpos de amplios sectores de la población humana), pueden tener efectos notables. Entre los efectos apiuntados está el de poder inducir en animnales de laboratorio la diferenciación de los adipocitos y ,por tanto, tanto este como otros contaminantes, ser obesógenos(  Ver en: http://mend.endojournals.org/cgi/content/full/20/3/475 )

Un trabajo en la revista Occupational and Environmental Medicine, 66, 2009 , asocia los niveles maternos de DDE, un metabolito del famoso pesticida DDT, que sigue bien presente en la mayoría de nuestros cuerpos, con el peso y el íncide de masa corporal en las féminas nacidas, al llegar a adultas. El estudio se realizó con mujeres que comían pescado del lago Michigan , sobradamente conocido en los estudios de contaminación, y se concluía que "la exposición prenatal al DDE , un disruptor endocrino, puede contribuir a la epidemia de obesidad en la mujer". La descendencia femenina adulta pesaba casi 6 kilos más si sus niveles  de DDE habían sido entre 1,5 y 2,9 (esto es, microgramos por litro de sangre,millonésimas de gramo) y más de 9 kilos más si sus madres tenían más de 2,9  µ/l. (Ver en: http://oem.bmj.com/content/66/3/143.short )

También se alude a efectos semejantes posibles en sustancias como el Bisfenol A o el nonilfenol, que podrían promover la diferenciación de los adipocitos (células grasas). Por ejemplo, en la Journal of Lipid Research 43, 2002, se analiza el papel que el bisfenol A podría tener en el aceleramiento de la conversión de fibroblastos en adipocitos en animales de laboratorio. (Ver: http://www.jlr.org/cgi/content/abstract/43/5/676 )

También es muy interesante, por la síntesis de referencias que hace, el trabajo publicado en la Journal of Alternative and Complementary Medicine , 8, 2002, uno de los primeros que se publicaron sobre el tema y que hace notar además cosas como la coincidencia entre la epidemia de obesidad y el incremento de la fabricación y uso de una serie de sustancias que nos llegan como contaminantes a través de la comida, el aire o la piel. Una de las cosas más interesantes que apunta es como ya desde los años 70 se veía en muchos estudios sobre tóxicos  en animales una cosa en la que no se reparaba demasiado, ya que se buscaba constatar otrpos efectos, como el riesgo de cáncer, por ejemplo. Era un efecto que muchas veces ni se consignaba en los resúmenes finales de las investigaciones aunque sí en el texto precedente que mostraba lo observado al exponer animales de laboratorio a estas sustancias.  Y es que se veía que los animales, normalmente roedores, engordaban. Ello se  habría visto con sustancias tales como DDT, endrín, lindano, hexaclorobenceno, organofosforados, carbamatos, PCBs, PBBs (polibromobifenilos), ftalatos, bisfenol A, metales pesados (como cadmio y plomo) , disolventes,... Y tampoco olvida referirse a los posibles efectos de otras ccosas como las hormonas que pueden estar presentes en la carne de ganado tratado con hormonas (precisamente para engorde)  (Ver en: http://www.liebertonline.com/doi/pdf/10.1089/107555302317371479 )

La revista Toxicological Sciences 76, 2003, en el artículo "Endocrine disruptors and the obesity epidemic" se apuntaba como en EE.UU. un 13% de los niños de 6 a 11 años y un 14% de los adolescentes de 12 a 19 años tenían sobrepeso. Y como la tasa se había triplicado een 20 años. Dejaban claro que ante la dificultad de tratar estos problemas lo mejor era prevenir y se hacía hincapié, ante todo, en las exposiciones químicas dentro del útero materno. Para estos científicos esta meridianemente claro que la genética no puede explicar lo que sucede y que la epidemia de obesidad coincide, como antes se decía, con la irrupción del uso a gran escala de numerosas sustancias que podrían estar interfiriendo el sistema orgánico ligado al control del peso corporal o alterando cosas como el sistema nervioso simpático. Citaban tóxicos como el bisfenol A, el 4-nonilfenol, y otros muchos. Insistían en la importancia  de las bases fetales de enfermedades adultas. Y la recomendación que hacían era la de reducir la exposición pre-natal a estas sustancias. (Ver en: http://toxsci.oxfordjournals.org/cgi/content/full/76/2/247 )

Como vemos en este repaso que hemos hecho en el Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental, ni siquiera exhaustivo, existen indicios más que serios que muestran que la obesidad en una medida mayor o menor podría estar ligada a la presencia en nuestros cuerpos de una serie de sustancias químicas contaminantes, especialmente cuando nos expusimos a ésas sustancias dentro del útero de nuestras madres.

En cumplimiento de la máxima de que más vale prevenir que curar, las autoridades sanitarias debieran estar alertando acerca de estas cosas a la población o al menos promoviendo seriamente que se avance en su mayor estudio. Sin embargo no se hace. De hecho, hasta donde tenemos conocimiento este texto que acaban de leer en nuestra web es una de las más importantes y completas aportaciones divulgativas publicada hasta ahora en España para alertar acerca de este tema, fuera de las frecuentes aportaciones hechas por científicos de prestigio como Miquel Porta, del IMIM.

Desde aquí hacemos un llamamiento a las autoridades sanitarias para que actúen previniendo la obesidad más allá de las cuatro cosas archiconocidas y sobre las que se llevan ya años y años insistiendo sin haber puesto freno a la epidemia en marcha.

 

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Otras cosas de interés en:

 

Diabetes y tóxicos

http://www.fondosaludambiental.org/?q=node/283

 

Environment and obesity in the National Children´s Study (Envir. Health Perspect. 117 , 2009

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2649214/ )

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