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Anti-oxidantes

Niveles bajos de anti-oxidantes en el cuerpo potencian la oxidación (con sus radicales libres) y el deterioro celular.

Nuestros organismos sufren una agresión constante a consecuencia de la exposición a las más diversas agresiones ambientales. Existen formas de ayudarle a compensar o reducir, en mayor o menor medida, el deterioro sufrido por ello.

Una de las manifestaciones más evidentes de ése proceso de deterioro es la oxidación. Hay una oxidación que se produce de forma natural, por el mero funcionamiento orgánico, y se va mostrando de forma patente con el envejecimiento. Pero la oxidación puede verse muy incrementada por factores agresivos tales como la radiación, la insolación, el sobreesfuerzo, los fármacos, la mala nutrición, el estrés,... y, como no, por el concurso de los más diversos contaminantes ambientales, desde los presentes a consecuencia de la polución atmosférica a los que ingerimos "sutilmente" con la alimentación.

La oxidación produce radicales libres que dañan las células.

Curiosamente, algunas de las enfermedades que aparecen más ligadas a procesos de oxidación, son algunas que como puede verse en esta web, en los respectivos apartados, los más diversos estudios científicos vinculan con la exposición a contaminantes: Parkinson, Alzheimer, patologías ligadas a la diabetes, enfermedades cardiovasculares, hepatitis,...

Órganos como el cerebro son muy sensibles a los procesos de oxidación.

¿Como puede combatirse la oxidación?

Una de las cosas más indicadas son los llamados anti-oxidantes.

Entre los beneficios de algunas de estas sustancias se ha descrito el de favorecer la inmunidad y reducir el riesgo de algunos cánceres y otras enfermedades.

Algunos alimentos parecen contener algunos anti-oxidantes: ajo, arroz integral, café, coliflor, brócoli, jengible, perejil, cebolla, cítricos, tomates, té (té verde), romero, espinacas, bayas (moras, fresas, frambuesas, arándanos),... Y son claves en los procesos de anti-oxidación cosas como el glutatión (tan importante en procesos de desintoxicación) , la Vitamina C, la vitamina E, la Vitamina A , resveratrol (en las uvas), la melatonina, la coenzima Q10 (en cebollas, sardinas, hígado, riñones,...), selenio (pipas de girasol, pescado, ajo,...),...

No obstante, como en todo, conviene estudiar bien la cosa, siendo asesorados por verdaderos especialistas en la materia. El que algo pueda ser bueno para una cosa no quiere decir que deba ser tomado a la ligera sin considerar todos los factores reales que se den en cada caso.

En principio parece mejor ingerir estas sustancias a través de la dieta, con los alimentos que los contengan.

Debe considerarse, no obstante, que los actuales procesos de desnaturalización de la alimentación pueden incidir en que lo que comemos haya perdido una parte, a veces muy notable, de ésos anti-oxidantes. Así pues, los alimentos procesados tienen en principio, muchos menos antioxidantes que los crudos o frescos. También se sabe que muchas vitaminas se pierden según pasa el tiempo desde que las frutas son cortadas hasta que llegan a la mesa. Y estudios científicos han mostrado que los alimentos ecológicos contienen más anti-oxidantes y también menos oxidantes (ya que muchas sustancias  tóxicas producen oxidación). (Ver, por ejemplo:  superioridad alimentos ecológicos). También hay que considerar, a la hora de hablar de otras cosas como sustancias beneficiosas que pueda haber en carne o pescado, por ejemplo, la posible presencia de contaminantes en ellos que podrían menoscabar sus beneficios (caso claro, el de la presencia de mercurio en el pescado).

Otra opción de incorporar anti-oxidantes es la adquisición de suplementos comercializados, cosa que , de nuevo, debe hacerse con una buena información previa, ya que no todo lo que en principio es bueno puede serlo si se cometen excesos o no se saben muy bien las justas proporciones necesarias de las cosas.

 

SUSTANCIAS LIGADAS A PROCESOS ANTI-OXIDANTES:

Allicina (ajo), ácido elágico (fresas , frambuesas, cerezas, uvas, kiwis, arándanos, bayas,...), antocianos (uvas , cerezas, kiwis, ciruelas,...), capsicina (pigmentos, chiles, cayena,...), carotenoides precursores de la Vit A (zanahoria, tomate, naranja, lechuga, papaya, espinaca,...), catequinas (té verde, cacao,...), selenio (gérmen de trigo, levadura de cerveza, pipas de calabazao girasol, ostras, carne, legumbres, frutos secos, cereales,...), coenzima Q 10 (carne, vísceras, pescado, sardinas, cacao,...), hesperidina (cítricos), isoflavonas (soja y derivados), magnesio (frutos secos como almendras, avellanas, piñones, nueces,...), quercetina (uvas, cebolla roja, brécol, té verde, vino tinto,..), etc.

 

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